Honra, cuestión de amor libre de prejuicios.

Un día al calor de las palabras mi padre me dijo “Quieres honra? tienes que ganartela!” palabras fuertes quizás con sabiduría pero no con el enfoque debido.

Desde que era niño, siempre mi madre me decía que fuera respetuoso; que no dijera malas palabras ni tampoco mentiras. Con el tiempo con solo hacer eso me gané el respeto de mucha gente inclusive insólito o gracioso cuando me veían molesto aquellos que si me conocen y cuestionable para aquellos que no me conocen; es decir que me ponían en tela de juicio si decía alguna palabra fuera de lugar o sugerente de desaprobación. Entonces yo era el mal hablado e irrespetuoso, cuando las mismas palabras salían de ellos continuamente.

Para mí, en mi punto de vista todos tenemos un nivel de respeto u honra. Este nivel sube o baja a según va uno interactuando con los demás; este sube cuando: hablamos con respeto, cuando cooperamos, colaboramos, disfrutamos una cómoda o algún juego; cualquier tarea que traiga consigo la satisfacción de algún logro, inclusive ver una película sin cruzar ninguna palabra hasta el final para comentar algún evento importante o clave de la trama.

Esta honra o estima se pierde conforme somos conflictivos, mentirosos, difamadores, calumniadores, irrespetuosos; cualquier otra actividad que intente dañar la estima del individuo en cuestión. Esto mismo pasa en las empresas, allí se llama banco de de emociones, donde cada acto le llaman palmaditas en las espalda o zapes! según el tipo de depósito emocional. Ahora mismo recuerdo que escuchaba una canción en la radio de Braulio y la canción se llama banca rota y allí habla sobre los momentos de engaño hasta el grado de que toda estima se queda en numero rojos.

Para con mis padres siempre he tratado de ser honroso, si mi padre fue borracho, no no tomé, si fue infiel yo no anduve con mujer ajena, si nunca hizo nada en casa, yo siempre he estado al pendiente de ella hasta el mas mínimo detalle. Estudié para no reprobar ni defraudarles de que fuese algún incompetente; en cuanto pude trabajar por mi cuenta, lo hice para garantizar comida, estudio y un lugar cómodo para mis hermanos.

Esa es mi manera de honrar y respetar, si hubo regaños y llamadas de atención para con mis hermanos pero no quiere decir que les haya faltado al respeto; no pichar o pagar una tanda de cervezas es una falta de respeto, pero mi padre así lo vio y no se la ha borrado de la cabeza, son situaciones de madurez y falta de perdón que lo veremos en otra predicación.

Me ha tocado escuchar a otros pastores que la honra es dar, proveer algún regalo pero “La conveniencia no deja nada cuando se rompe o se deja. El favor o la honra prevalecen”

Si bien, dejé de dar gratis servicios web y algunos pastores dejaron de hablarme, pero me mantengo honorable y respetuoso. La honra es cuestión de amar, mas que dar un regalito o esperar que le den a uno.